(*) Como balones de Nivea

STOP… Para en boxes que tengo algo que contarte.

Aporreo las teclas que darán forma al post de hoyentre salto y salto del Crossodromo Vincenzo Agusta de Malpensa (Italia), a donde Husqvarna se ha traído a la prensa de medio mundo para presentarnos su gama Off Road para 2013.

Que diréis vosotros… ¿Nos quiere dar envidia o qué? Pues lo cierto es que pretendía ser una disculpapara excusar mi ausencia bloguística de la semana pasada, pero la verdad es que lo vuelvo a leer y sí que suena más a vacilada que a disculpa, pero por no borrarlo y empezar otra vez…

En fin, al lío.

El caso es que, la semana pasada, escuché en boca de un amigo la poco elegante expresión que da título a este blog haciendo una no menos elegante referencia al tamaño de los atributos masculinos, y yo, influido aún por la última vuelta que protagonizó Márquez en Silverstone intentando doblegar a Redding, se la adjudiqué automáticamente al bueno de Marc.

Marc Márquez se está convirtiendo paso a paso en el prototipo de piloto carismático que todos, los que ganan y los que no, quieren ser. Un piloto puede vencer carrera tras carrera y no alcanzar nunca ese ansiado carisma, otro puede no haber ganado nunca y, sin embargo, ser poseedor de esa estrella. Marc lo tiene todo…

  • … porque es un ganador. Creo recordar que fue precisamente en un Silverstone de hace dos años cuando, refiriéndose a la lucha que acababa de mantener con Pol Espargaró –¿quien si no?– dijo aquello de “aquí va a haber que ponerse firme”, toda una declaración de principios que dejaba ver a un chaval capaz de arrasar a sus rivales como lo hizo en el 125 de 2010.
  • … porque pelea contra los rivales, contra su moto y contra el circuito. Tras la muerte de Simoncelli, decía Herrero Senior que el italiano era de esos pocos pilotos que no hacía carreras amorfas, es decir, carreras sin forma. Nada de ‘trenecitos’ de pilotos que consumen las 30 vueltas sin un solo ataque, frenada, o salida de la trazada que dé emoción a lo que estamos viendo. Pues eso es lo que veo en cada carrera de Marc, un piloto capaz de improvisar una trazada, cruzar la moto sobre el piano o intentarlo hasta irse casi al suelo con tal de quedar un puesto más adelante.
  • … porque gana carreras. Nada tiene que ver con el primer punto, no me hace falta que un piloto gane todas las carreras para ver que lleva un ganador dentro. Pero es que además de ser un winner en toda regla y de no hacer carreras amorfas, Marc gana. Su puesto natural es el primero y, después de tres carreras –Le Mans, Montmeló, Silverstone– sin subirse al escalón más alto, jugarse una pasta a que gana en Assen sería muy poco arriesgado.

Ser poseedor de uno solo de estos tres argumentos podría ser ya motivo de sobra para que cualquier piloto alcanzara “el carisma”, así que Marc, que además de tener los tres suma el hecho de hacer gala de unas excelentes formas cuando se baja de la moto, se ha convertido a sus 20 años y sin haber pisado aún MotoGP en un ‘influenciador’ clave en el devenir del campeonato, capaz al mismo tiempo de ayudar a convertir Moto2 en la mejor categoría del Mundial, de mantener en tensa espera a las fábricas a la expectativa de sus movimientos cara al año que viene, y también de hacer que todo un Dorna modifique sus férreos reglamentos para que Marc pueda acceder a una moto oficial en su primer año. Por cierto que, esto último, se dice sólo en 20 palabras pero es muy heavy… perdón, mu jebi. Ni Valentino ha conseguido algo así.

De modo que, por lo que ha alcanzado, por lo que está logrando y por lo que le queda por demostrarnos… Amigos, tenemos la inmensa fortuna de haber visto nacer y convivir con un piloto que los tiene… (*)

Y por hoy eso es todo. Arranca, acelera… &GO.

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